La deconstrucción de valor en los Medios, ahora “Digitales”

Hace unos meses escribí sobre El valor de la comunicación en los Medios Digitales con el afán de que pensáramos nuevas formas de decir y construir las ideas en estos nuevos espacios.
Están claros los giros los medios tradicionales, como los diarios, la televisión para adaptarse a los días que corren.

Desde que pienso en estas ideas me imaginé hacer esta propuesta de recopilación sin mi opinión. Quizás hacer una referencia a lo que dicen los personajes que traen un recorrido de reconocimiento público consolidado y sostenido, como pueden ser los periodistas que firman cada una de las notas citadas, o bien los autores de libros, conductores de televisión y directivos de medios citados en los párrafos subsiguientes.

Juan L. Cebrián, El País

“Los diarios ya no vertebran la opinión pública. Y eso genera gran vértigo. Sigue teniendo un papel, pero ya no ese cuarto poder de los años cuarenta o cincuenta” Juan Luis Cebrián (@juanluiscebrian), presidente de EL PAÍS, por PEDRO ESPINOSA. Fuente: El País

Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique

“La explosión del periodismo”, de Ignacio Ramonet
En el segundo capítulo Ramonet analiza por qué los grandes medios de comunicación han visto erosionada su credibilidad. El apartado se mueve velozmente entre la obsesión comercial de los medios franceses, su endogamia político-mediática y la cada vez más escasa ética informativa. Ramonet afirma, con preocupación, que está naciendo una nueva forma de censura “democrática” y denuncia que la prensa está dejando rápidamente de ser la voz de los que no tienen voz. Fuente: Agendadigital Telam

Maximo Tell, Negro & White

“Los discursos en las redes sociales y nuestra revolución interna” por Maximo Tell
Los medios y el gobierno intentan influir en la agenda y en vos. En esa disputa que cada vez desconoce más la ética y la responsabilidad, nosotros los usuarios quedamos en el medio. Fuente: …sobre gustos acá hay algo escrito

“Periodismo” para todos. Jorge Lanata

El periodista argentino de reconocida trayectoria llega a su nuevo programa los domingos por la noche en la televisión abierta con una propuesta “renovada”. En busca del impacto exacerbado en la audiencia a través de sus “informes”, se presenta como una combinación de humor e información, según su propia voz y publicaciones de referencia en otros medios como La Nación.

Cuando se comenzó a gestar lo que hoy es Periodismo para todos, Lanata creía que debía ser un ciclo de humor político, en el que él tuviera sólo un rol de autor. «Esto fue derivando y, al final, hicimos una mezcla. Ojalá podamos hacer un programa de humor entero. Sería muy divertido» Fuente: El Show de la Noticia, La Nación. Por Carlos Sanzol para La Nación Espectáculos.

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Foto Fuente: Archivo La Nación

Luego de intentar “explicar” como funciona la plataforma de microblogging twitter, el periodista concluye:
«Ahora lo que nos falta es averiguar, de donde salieron, quienes son y por que hacen lo que hacen» – minuto: 5:54 –

Luego de las aseveraciones sin fuentes en el programa de Jorge Lanata, La Nación titula «Lanata reveló la lista de falsos twitteros K«

Análisis

La manipulación del discurso en el caso de Jorge Lanata, es un ejemplo práctico de lo que vienen anunciando hace tiempo referentes en la comunicación.
Hoy, para captar la atención hace falta ofrecer un show, incorporar elementos del teatro de revista con vedettes y humoristas, con el fin de alcanzar una audiencia cautiva.
La pretensión de verdad periodística en los juicios que se emiten, pierden claridad, se soslayan dentro de la puesta en escena del show periodístico.
Lo deconstructivo de esta propuesta genera una confusión en el consumo de la imagen televisiva, generando tendencias de discusión falaces sobre temáticas globales como twitter.

Quizás deberíamos empezar a pensar no solamente en qué nos están diciendo, y ver cómo nos están comunicando las ideas.

Digo la tonada… – Antonio Esteban Agüero

Antonio-Esteban-AgueroEl idioma nos vino con las naves,
sobre arcabuces y metal de espada,
cabalgando la muerte y destruyendo
la memoria y el quipo del Amauta;
fue contienda también la del Idioma,
dura guerra también, sorda batalla,
entre un bando de oscuros ruiseñores
con su pico de sierpe acorazada
y zorzales y tímidas bumbunas
que la voz y la sangre circulaban
del abuelo diaguita o michilingue
con persistencia de remota llama;
rotas fueron las voces ancestrales,
perseguidas, mordidas, martilladas
por un loco rencor sobre la boca
del hombre inerme y la mujer violada.

Y el Idioma triunfó, los ruiseñores
de Castilla vencieron, la calandria
cuya voz era tierra, barro nuestro,
son y zumo de tierra americana
de repente calló cuando los hierros
agrios del odio en su dolor de fragua
le marcaron el pecho que gemía
y segaron la luz de su garganta..

Pero la lucha prosiguió en la sombra,
una guerra de acentos y palabras,
de fugitivas voces y vocablos
con las venas sangrantes que buscaban
refugiarse en la frente o esconderse
en la nocturna claridad del alma
perdiendo expresión y contenido,
la sonora raíz, la leve gracia,
el poder bautismal y la semilla
para ser sólo la sutil fragancia
que nos sella la voz con el anillo
popular y común de la tonada:
Yo entrecierro los ojos y la escucho
venir y llegar hasta mi almohada
como un largo rumor de caracola,
como memoria de mujer descalza,
como llega la música en la brisa
si la brisa es arroyo de guitarra;
y la siento volar en la tertulia
de labio en labio, mariposa mansa,
suave cuerda que vibra, quena sorda,
o fugaz sugerencia de campana;
y la escucho en la voz que me despierta
con el mate y su luz en la mañana
cuando el sol es un padre que nos dona
el reciente verdor de la esperanza;
y la escucho en un niño que transita
por el sendero que trazó la cabra
y me grita: ¡Buen día! y me conforta
con la sonrisa de su alegre cara;
de repente la siento que rodea
mi corazón como una mano blanda
si la voz de la madre o de la esposa
se florece con íntimas palabras;
alguna noche la escuché en Rosario
en la voz de una joven que pasaba
y eso sólo bastó para que viera
amanecer los cerros del Conlara;
y otra noche la oía en Buenos Aires,
en muchedumbre de no se qué plaza,
sobre un grito vibrante que decía
titulares de prensa cuotidiana;
cómo es dulce sentirla cuando llega
desde una boca de mujer besada
con el «sí» suspirado que promete
una cálida rosa para el ansia;
y la escucho sonar entre los niños
de un pueblecito que se dice Larca
mientras mueven las manos en el juego
escolar y rural de la payana;
y la siento rezar en el velorio,
y saltar en el arco de la taba,
y volverse puñal en el insulto
y suspirar en la recién casada.

Dondequiera que esté yo la escucho
y tras ella regreso a la comarca
donde soy una piedra, una semilla,
una nube y un pájaro que canta…
No tenemos bandera que nos cubra
tremolando en el aire de la plaza,
ni canción que nos diga entre los pueblos
cuando suene el clarín, y la proclama
desanude las últimas cadenas
y destruya el alambre y la muralla,
pero tenemos esta luz secreta,
esta música nuestra soterrada,
este leve clamor, esta cadencia,
este cuño solar, esta venganza,
este oscuro puñal inadvertido
este perfil oral, esta campana,
este mágico son que nos describe,
esta flor en la voz: nuestra Tonada.

Antonio Esteban Agüero